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MIGUEL BELLAS

El músico pontés, afincado en la localidad alemana de Trossingen, lleva años especializado en la música del Renacimiento y el Barroco. Tiene varios grupos y toca la tiorba o la vihuela, instrumentos antiguos con los que se marca el reto de crear un futuro. Sus dedos recorren las cuerdas de la tiorba, la guitarra barroca o la vihuela en un viaje al pasado. Es un salto en el tiempo a través de un sonido con doble dirección, ya que su reto de futuro es vivir de la música antigua.

Lleva años especializado en la música del Renacimiento y el Barroco, un estilo que lo llevó fuera de España pero que le abrió muchas puertas. Tiene un dúo con Baiba Urka, su pareja, una joven soprano letona, y un grupo, La Gallarda, con músicos de distintas procedencias unidos por los sonidos del pasado. Con ellos o a través de colaboraciones con otros —alguna con músicos de la talla de Anton Steck— ha recorrido media Europa.

Actualmente compagina su trabajo como profesor de guitarra clásica en una escuela con los conciertos y más formación —acabó un máster y el curso que viene empezará otro de música antigua de cámara.